jueves, 3 de marzo de 2016

¿CÓMO EL CONFLICTO ARMADO GENERA CONSECUENCIAS A NIVEL PSICOSOCIAL EN LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL PAÍS?
A. Avendaño,
El conflicto armado en Colombia es una realidad perpetuada que ha afectado la vida de miles de personas y ha dejado consecuencias irreparables, no sólo a nivel material, sino también a nivel psicológico y emocional. El siguiente ensayo pretende mostrar cómo el conflicto armado ha causado consecuencias que afectan la salud mental de las personas, pero sobre todo cómo los hechos de violencia armada repercuten en el libre desarrollo de los niños y causan afectaciones psicosociales que generan daños psicológicos profundos y sesgan su proyecto de vida debido a que la mayoría de sus derechos se ven vulnerados y son forzados a vivir experiencias que fragmentan sus sueños y motivaciones. Lo anterior con el fin de generar en el psicólogo en formación una perspectiva de la labor y comprensión del psicólogo frente a dichas problemáticas en las que esta población se encuentra sumergida.
A nivel mundial existen guerras y conflictos ya sea por ideologías políticas, de carácter religioso, militar, cuestiones raciales etcétera. En estas disputas armadas los afectados no son sólo los bandos que pelean. En medio de esto se encuentran los inocentes; que son personas que no están involucradas en dichos conflictos y que de una u otra manera terminan siendo las víctimas de una guerra que no pelean. A está realidad no escapa Colombia, un país que ha sido marcado por el conflicto por más de 50 años, como lo plantea (Urigüen, 2005) “el conflicto armado inicia en zonas rurales, por parte del campesinado que buscaba una nueva reforma agraria, sin embargo pasó de ser un enfrentamiento político tradicional a ser una amenaza contra la seguridad de la nación.”
Lo anterior permite entender que el conflicto está fuera de control y las consecuencias que conlleva recaen sobre las familias colombianas que se encuentran ubicadas en zonas rurales siendo blanco de batalla de grupos armados que han acaparado dichos territorios y se han apropiado arbitrariamente de las tierras de las poblaciones campesinas; negándoles la oportunidad de llevar una vida en paz.
“El conflicto armado colombiano no solamente constituye en sí mismo un factor de riesgo para la salud mental de las personas expuestas, sino que además genera condiciones en las cuales emergen otros factores de riesgo que adicionalmente contribuyen al deterioro de la salud y la calidad de vida de las personas” (fronteras, 2010). En este estudio realizado en el departamento de Caquetá Colombia se evidencian las consecuencias que ha producido el conflicto armado no solo en el aspecto material, sino las repercusiones a nivel físico y emocional, encontrando que las familias viven la violencia de manera directa e indirecta.
En el primer caso las consecuencias a nivel emocional dejan como resultado una propensión a sufrir trastornos depresivos mayores, ansiedad, estrés postraumático y somatización. En el segundo caso a causa del desplazamiento forzado las familias se ven en la necesidad de movilizarse a las grandes ciudades, dejando como consecuencia que se expongan a ser discriminados y a vivir en condiciones extremas que no propician un buen entorno familiar.
Como se ha expresado anteriormente los más afectados en el conflicto armado son las familias. Cada miembro de la familia se ve expuesto de alguna manera a correr peligros inminentes frente al conflicto, como lo es el secuestro, extorsión desaparición forzada y enlistamiento en las fuerzas paramilitares.

Sin embargo, los niños son de alguna manera los miembros del grupo más vulnerables, ya que en dichas situaciones representan un blanco de fácil acceso para estos grupos que los explotan en diferentes actividades bélicas apartándolos de su contexto familiar y vulnerando todos sus derechos. Como lo expresa (Pachón, 2009) los niños y jóvenes son reclutados de manera forzada y también de forma voluntaria, ya que existen factores como las condiciones de pobreza que permiten que estos grupos ofrezcan “oportunidades” como por ejemplo raspar hoja de coca, y así recibir pagos. Otro fenómeno que se da es que existen miembros de la familia que pertenecen a dichos grupos y por ende incitan a que los infantes se vinculen de manera tal que se establece un legado generacional de participación en las guerrillas.
De esta manera se evidencia la forma en como los niños se ven expuestos a realizar actividades que afectan su desarrollo personal y emocional ya que de una manera cruel son obligados a cambiar sus actividades como la escuela, los amigos, la familia y los juegos, para llevar al hombro un arma y realizar actividades de guerra como asesinar y entrenamientos militares. Lo cual genera un impacto muy profundo en la vida de los niños, dificultando su reitegración a la sociedad y con sus familias ya que al salir de dichos procesos quedan marcados por el conflicto trayendo consigo graves consecuencias a nivel psicológico. Parte de ello puede verse reflejado en la forma como (Arbeláez, 2010) presenta un panorama de cómo los niños viven el conflicto armado en Antioquía, mostrando los diferentes maltratos como la extorción, el desplazamiento y las amenazas que generan una tensión constante e incertidumbre acerca del sentido de vida que puede existir en medio de zonas de combate, donde los sueños y las motivaciones, en busca de un mejor bienestar y el derecho a la educación a la familia, la identidad y la libertad se ven opacados por el miedo infringido por los grupos armados que sin consideración alguna y consentimiento de nadie se apropian de las tierras y de los pueblos
dejando como única alternativa el reclutamiento y hacer parte de la guerra. Un contexto deplorable del cual hacen parte los niños que sin quererlo tienen que crecer afrontando dicha realidad que los aparta de un futuro mejor y los condena a ser parte de algo que no tiene ningún sentido reduciendo sus posibilidades al hecho de vivir en conflicto, sin poder tener acceso a una vida digna.
Lo anterior permite entender que en Colombia a raíz del conflicto no solo se está sesgando la vida de las personas sino que además se está opacando el futuro que es representado por los niños y niñas del país. Siendo injusto que se vulneren sus derechos y además se produzcan daños emocionales y psicológicos profundos. Es por ello que se debe prestar más atención a todas estas problemáticas a partir de un trabajo interdisciplinario, destacando que la labor del psicólogo es fundamental, ya que la guerra no solo deja daños físicos y materiales, también causa grandes afectaciones en la salud mental como lo evidencia (M.S.F, 2013) “Los resultados obtenidos evidencian la necesidad de ofrecer servicios especializados en salud mental para la población expuesta a la violencia” en su estudio realizado al sur de Colombia donde se encontró que los entes gubernamentales muchas veces omiten y olvidan a las poblaciones afectadas por el conflicto, brindando una ayuda limitada. Es por ello que con dicho estudio se propone la posibilidad de brindar una atención integral que tome en consideración la salud mental de las personas víctimas de la violencia armada y busca proteger que los niños sean víctimas de abuso trabajando desde la atención en primer nivel con estos temas.
Según lo expuesto es de vital importancia que se resalte la labor que tiene el psicólogo frente a las problemáticas mencionadas, ya que es evidente que el conflicto deja secuelas psicológicas que afectan de manera negativa la vida de las personas y primordialmente en los niños que son la población más vulnerable a este tipo de flagelos.
Se puede concluir que es fundamental entender el contexto en el que crecen nuestros niños ya que esto es determinante para comprender las causas y efectos en los que tiene lugar cualquier tipo de disfuncionalidad a nivel mental. En este caso la realidad que vive Colombia es el conflicto armado, siendo un factor de resaltar frente a otras problemáticas, ya que ha dejado consecuencias notables en la vida de los colombianos. Ligado a esto, son los niños quienes se ven mayormente afectados ya que son más vulnerables, este hecho permite que grupos armados cometan cualquier tipo de abuso. Es por ello que es imprescindible que el psicólogo esté al tanto de dichas problemáticas, para que así pueda abordarlas de manera en que brinde una ayuda que permita generar cambios significativos en la vida de los niños y no desconozca la realidad que los rodea.










REFERENCIAS:
Arbeláez (Dirección). (2010). Los colores de la montaña [Película].
fronteras, M. s. (Junio de 2010). Tres veces víctimas: Víctimas de la violencia, el silencio y el abandono . Obtenido de Médicos Sin Fronteras: http://www.msf.es/
M.S.F. (Junio de 2013). Las heridas menos visibles: Salud mental, violencia y conflicto armado en el sur de Colombia. Obtenido de Médicos sin fronteras: http://www.msf.es/
Pachón. (2 de Febrero de 2009). la infancia perdida en colombia, los menores en la guerra . Obtenido de http://pdba.georgetown.edu/CLAS%20RESEARCH/Working%20Papers/WP15.pdf
Urigüen, H. M. (2005). Colombia y sus vecinos frente al conflicto armado: Abya Yala.

No hay comentarios:

Publicar un comentario